Más de un año sin publicar, como pasa el tiempo y que abandonado tenía este pequeño rincón de lamentos y reflexiones, alegrías y deduciones…y como no, vuestros agradecidos comentarios que llenan de palabras, palabras y más palabras (nada vanales) este pequeño y cálido lugar que ahora me parece frío y distante. Por ello me propongo darle nuevamente calor, quizás no tan asiduamente como antes, pero sin caer en el largo olvido de estos meses; he de buscar un término medio, el que me permitan las musas y mi tiempo. ¿Qué escribir en este “primer” post?
Puedo contarte historias de mil demonios
Angeles malicosos que habitan cimientos
Raptores omnivoros sin comillo y pata
Alimentados con la carne de sus garras
Taciturnos seres que duermen despiertos
Inventando maneras de asesinar su tiempo
Mesias enlatados que reinventan el miedo
Ingratos chiquillos de canosos cabellos
Navegando entre ríos de sangre y huesos
Hechizando a peces tuertos y ciegos
Alimentando sus deseos de tocar los cielos.
Unicornios que conceden maleficios
Lecciones de maestros no aprendidos
Ubicuos generales de balloneta en palabra
Libertando hieles en el hollín de las almas
Apagadas miradas en platos vacíos
Negociando su vida por un grano de trigo
Tacaños duendes de inmensa barriga
Escondiendo graneros en olvidadas colinas.
Lincántropos en busca de aceite ensangrentado
Ululando mágicas canciones de mundos adorados
Aclamando a un Marte en dorado trono alzado.
Doce mil mentiras apluidadas con banderas
Ondenando entre florecillas envenenadas
Cornucopias vacuas en tubos de neón
Eclipsando entre luces y albor.
Orientando lo que dicta la razón
Eterno mundo olvidado por el mundo
Trago de vino amargo sacia tu sed
Eterno mundo olvidado y sin murmullo
Ronca tu voz suena esta vez
No te preocupes, calmate
O muere ahogado en nuestra inmadurez.
