h1

Recopilando nuevamente (¿Dónde estás querida inspiración?)

enero 10, 2007

Mmmm, creo que de esta historia alguien me había hablado, pero en el antiguo blog donde nació no tengo ningún comentario, en fin, ya tiene algún tiempillo, pero como me gusta, aquí la repongo, está algo retocada, como la recopilada en el primer post, pero nada del otro mundo un par de frases.

Su título original es “Pequeñas cosas de un mundo grande”, mmmm, en fin.


-¿Dónde están mama y papa?
– Tranquila, llegarán pronto. ¿Tienes frío?
-Sí, un poco.
Marcus se saca su chaqueta de cuero y delicadamente arropa a su hermanita.
– Tengo hambre.
– Creo que aún queda un poco de pan.
El joven abre su mochila y rebusca lentamente, intentando gastar la menor energía posible. Entre la ropa y los diversos objetos, encuentra un pedazo de pan, algo duro.
– No es mucho, pero mientras nos servirá. – en un instante parte el pan en dos mitades prácticamente iguales y cariñosamente ofrece una a la pequeña.
– Ya no hay fuegos artificiales.
– No peque, no, ya no hay.
– Entonces, ¿ya acabó la fiesta?, ¿Ya vienen mama y papa?
– Descansa, es tarde, yo te aviso cuando lleguen.
– No tengo sueño.
Marcus se acerca a ella y la mira con tristeza inimaginable, cargando sobre ella la verdad de su interior, pero sus labios no pueden transmitirla; solamente palabras de consuelo vuelan en el aire de la fría cueva en la que se encuentran.
– Venga enana, tienes que dormir un poco, de verdad que te aviso cuando lleguen.
– No quiero.
– Venga…
-¡Qué no quiero!
– Solo un poquito.
-¡Qué no quiero, que no quiero, que no quiero!
– ¿Quieres que me enfade?
– ¡Déjame en paz!
– Lis…
– ¡Idiota, Estúpido!
– Venga Lis…no empieces…
. No quiero, no quiero, quiero esperar a mama y papa.
– Venga Lis…solo un…
– No, no, no, no, no…
– Lis…
– ¡No, no, no, no!
– Lis, por favor…me estoy enfadando…
– ¡¡No, no, no, no…!!
– ¡Cállate, cállate de una vez!
Un silencio sepulcral se adueña por segundos de la situación, hasta que Lis, como en una inesperada tormenta, rompe a llorar con fuerza.
Marcus se acerca a ella y la acaricia dulcemente, le sonríe y la mira con cariño, sus ojos no paran de brillar y el llanto de la pequeña, poco a poco se va convirtiendo en un leve sollozo.
– Lo siento…yo… ¿Estás mejor? – La pequeña asiente con la cabeza.
– Tengo sed.
Marcus nuevamente abre la mochila y saca una botella plástica.
– Está medio vacía Lis, bebe poquita, ¿Vale?
– Aún queda – Coge la botella y en un prolongado trago sacia parte de su sed – Te he dejado, no me he bebido toda.
– La guardaré para luego, ahora no tengo sed – La botella cambia nuevamente de mano y vuelve a su lugar de origen, el interior de la mochila.
En segundos regresan los estallidos del exterior.
– Jo, yo pensé que había acabado la fiesta.
– ¿Quieres que acabe pronto?
-Sí, si, así mama y papa llegarán antes.
– Entonces, cierra los ojos y cuando te despiertes la fiesta ya habrá acabado.
– Pero… ¿y si vienen antes de que me despierte?
– Te aviso, no te preocupes, ya te he dicho que te aviso.
– Vale, entonces sí, cerrare los ojos.
Lis se acomoda como mejor puede, el suelo de piedra no es el más adecuado, pero está cansada y no tarda en quedarse profundamente dormida.
Marcus la mira, le acaricia el pelo y le regala un dulce beso en la frente, cargado de un cariño que nunca había imaginado tener por su hermana.
Cuantas veces se habían peleado, tirándose de los pelos, gritándose e diciéndose el uno al otro que ya no se querían, o que nunca volverían a hablarse. Ahora se daba cuenta de lo que tenía, de lo mucho que la quería y cuanto se necesitaban.
Avanzo unos pasos, hasta salir de la cueva y contemplo con tristeza la desolación de un paisaje que horas antes se llenaba de colores y aire puro; no muy lejos, en la ciudad, la guerra marcaba su macabro grito al compas de las bombas que estallaban incesantemente, formando un bosque de inmensas setas humeantes.
Giró la cara y miró el cuerpo dormido de su hermana. Su cara angelical, algo marcada por una palidez reciente, mostraba una pureza inocente, ajena a todo lo que estaba pasando en el mundo.
Nuevamente, con un leve gesto, clavó sus cansados ojos en el bosque de humo y muerte. En un instante, una solitaria lágrima recorrió el frío trayecto de su mejilla, hasta precipitarse en la oscuridad del terreno rocoso.
Se sentó, desolado, buscando una explicación a todo lo que estaba sucediendo, ni siquiera lo había llegado a asimilar y lo estaba viviendo.
En pocos minutos el sueño comenzó a vencerle. Se levantó y se acercó a su hermana acurrucándose a su lado, sin poder evitar despertarla levemente.
– ¿Ya han llegado?
– Todavía no.
Lis contenta con la respuesta debido al cansancio, abrazó a su hermano y este sonrió, en poco minutos se quedaron dormidos, y entre sueños soñaron que nunca jamás conseguirían separarlos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: