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Nightswimming

enero 12, 2007

El piano sonaba rebosante de eterna melancolía, quizás Clara, esa desconocida que cada noche se sentaba en la soledad de un rincón del Jazzy Club, había tenido un día triste engrandecido por la continua tormenta que vestía la ciudad de charcos y oscuridad. “Nightswimming” de R.E.M. era interpretada por ella misma, mientras los adinerados clientes, adineradas clientas, socios y socias, hacían caso omiso a las lagrimas que una a una, discurrían a trompicones entre un trayecto de piel reseca y pálida, hasta acabar precipitándose en el frio suelo repleto de colillas y ceniza, o dibujar una sonrisa de agua, sal, emociones y recuerdos que remataba en los sonrosados labios de aquella perfecta imperfección hecha vida. Solo podía imaginar sus pensamientos… ¿Una promesa perdida por el adiós a alguien a quien quería con el alma?… ¿Un te quiero prometido y olvidado?… Quizás solo interpretaba, solo sentía la canción en forma de un hormigueo constante en la boca del estomago que acaba contagiándose al resto del cuerpo…quizás sus grandes ojos en aquel momento cerrados y aun así hermosos, solo miraban una vida imaginaria que tenia que sentir y cantar…pero aquella noche el piano sonaba melancólico, esa noche era como contemplar infinitos atardeceres, uno de tras de otro, en forma de sonidos que vagaban en el cargado aire como magia de cuento.
No pude más que contagiarme de su tristeza, me sentía como su amigo, como su ferviente y discreto confesor, con locas ansias de acercarme a ella y regalarle un valioso abrazo, con el pulo de dar unos pasos, acariciarle la mejillas y sonreírle mientras mis ojos brillaran al intentar decirle en el silencio de una melodía inacabada que: “sea lo que sea no pasa nada, hoy mi corazón es parte del tuyo.”

No contare más de esta historia, ya que solo me gustaría recordar aquel momento, aquella sensación única que sigo buscando a cada segundo. Que cada uno y cada una le dé el final que desee, pero tened en cuenta que las historias nunca tienen un final feliz, ya que cuando una historia acaba alguien siempre llorará por que haya finalizado, llorará la ausencia de alguien o algo, y esta no iba a ser menos.
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Para ti que derramas una lagrima cuando haces daño, para ti que no te mofas de las palabras, los pensamientos y los sentimientos de los demás, para ti que piensas siempre que puedes haberte equivocado, para ti que siempre quieres rectificar y dejas a los demás tal honra, para ti que sabes equivocarte y no llenarte de orgullo antes de perder una batalla inexistente. En definitiva para todos y todas que sabéis reflexionar, respetar y sentir, aunque no podáis o no sepáis como demostrarlo.

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