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La Puerta Roja.

enero 22, 2007

El pomo de latón se mantenía inmóvil, esperando una respuesta de mi brazo. “La Puerta Roja” pensé nuevamente, cuantas aventuras y desventuras para esto. Había lidiado con criaturas de todo tipo, desde horribles trolls de los bosques de Hedor, a los hipnotizadores cantos de las malvadas sirenas de Helénica; y todo ello para toparme con un simple trozo de madera que atemorizaba mi ser más que todo lo vivido. Tal es nuestro temor que hasta lo más pequeño, lo aparentemente menos peligroso, nos hace tremer como si de un Titán enojado se tratase.
Me habían hablado tanto de ella…”detrás se esconde la mas maléfica pesadilla de los dioses” exclamaban muchos y muchas… “si vas en su busca nunca regresar con vida”… afirmaban otras y otros tantos.
Pero ya estaba aquí, delante de la mismísima puerta, destino mortífero de tantos aventureros y aventureras que en busca de lo desconocido y nunca logrado, dejaron sus almas en alguna parte antes de poder poner un pie mas allá de marco de la misma.
Mi mano derecha se levanto despacio y asió el pomo con fuerza, estaba frio, mas frio que las nevadas cumbres de las Montañas Interminables. Deseaba girarlo, pero el miedo combatía mi deseo, cuanto más imaginaba lo que dentro encerraba, mas las ansias de soltar el pomo y marchar lejos de allí se apoderaban de mis verdaderas intenciones.
“Debo hacerlo, para eso he venido y vencido tantas dificultades” Una y otra vez intentaba imbuirme de la valentía que me había acompañado durante todo mi viaje, pero no daba resultado, cuanto más me lo repetía, menos gracia me hacía abrir la roja madera y caminar hasta lo nunca visto por persona alguna.
Cerré los ojos e intenté pensar en otra cosa, en aquel momento mi mente solo veía los verdes de mi tierra, tan lejana en los caminos y cercana en el corazón; y con aquellas imágenes cargadas de añoranza, regresaron a mí a todos y todas los que había dejado en ellas, veía como Naria me dedicaba su sonrisa diaria cuando nos encontrábamos en la panadería del viejo Sonuá, o como Larom se divertía y se enfurruñaba como un bebe, echando una partida de Footcard con la señora Baberul, mientras las hojas del Mircu, el roble, caían sobre sus cabezas a la llegada del otoño. Las lágrimas brotaron de mis ojos como gotas de un rocío delicado y sin más me hicieron regresar a un presente donde la puerta se entreabría en una pequeña ranura que mostraba una luz cálida en su interior. Inconscientemente mi mano había girado el pomo, pero lo más difícil no estaba realizado, ahora eran mis piernas las que se negaban a seguir mis impulsos.
“Entra, no temas” Una voz desconocida se replicaba en mis oídos, no infundía desconfianza, pero la no presencia de su portadora me hacía sospechar de sus intenciones.
– Entra…solo así veras lo que su interior guarda.
– ¿Quién sois?… ¡mostraros si queréis que os crea!
– Solo la muerte aguarda a quien espera frente a la madera.
– ¿Sois esa luz la que me habla?
– Entra, solo así lo sabrás.
– Solo queréis embaucarme.
– Solo creéis que tal es mi deseo…entra, solo así sabrás…solo así…solo así…si no morid…ese será vuestro destino…cuando el sueño os atrape…solo así…solo así…
La voz desapareció como un susurro que lleva una brisa viajera y con ella regreso a mí un cansancio que había olvidado, leguas y leguas recorridas, batallas sin fin, crueles mares infinitos que cruce, y ahora mis ojos se cerraban agotados. Me acurruqué, apoyándome en el frio muro, sin perder la Puerta de vista. Poco a poco, mientras reflexionaba sobre los posibles de su interior, el sueño me pudo y con él me transporté a un mundo extraño, de carruajes a motor, de enormes casas en forma de cajas verticales, de maquinas voladoras y barcos metálicos que no zozobran por su peso, de ropas y músicas extrañas, salidas de objetos embrujados, un mundo de guerras sin trolls, de armas que escupen fuego, de cuentos sin hadas que los cuenten, de estanques sin deseos que poder cumplir, un mundo sin Naria, Larom o el viejo roble Mircu…la muerte de la que había sido advertido por aquella voz aparecía ante mí…el sueño me había atrapado y ya nada volvería a ser real.

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Es lo que se me ocurrió, ¡¡ Espero que te guste David, si no te escribo otra!!… XD

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3 comentarios

  1. Me gusta, tío. Además me resulta muy gráfica si la aplico a cierta situación. Muchas gracias, de Verdad de la Buena.


  2. […] La puerta roja […]


  3. XDDD, ¡¡Me alegro muchoooo de que te gustara!!… mmmm ahora que lo dices, me doy cuenta por donde puede ir la cierta situación de la que hablas, aunque igual me equivoco…xDD.(yo podría aplicar el texto a tantas historias de mi vida…xDDDDDDD)en fin…de todas formas si es la situación que conozco, en secreto quedará como debe de ser… 🙂



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